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LA BISUTERíA Y SUS BISUTEROS (54)
Uno de los hombres del mundo de la mecánica, concretamente de la bisutería, intimo de don Juan Gomila Borrás propietario de INBIME, es Octavio Riudavets Pons ( 9-7-1937). Hijo de Cristóbal Riudavets, sabater de banqueta. Su madre Antonia Pons cuidaba de la casa y de los suyos, el matrimonio tuvo 4 hijos.
Tavio creció en es carrer Fred, fue al colegio a la Graduada hasta los 14 años al terminar la época escolar, lo pusieron a trabajar en casa del señor José Canelas Catalá que tenía el taller de bisutería en la calle de la Reina 6 y 10 de nuestra ciudad. El muchacho hacía aquel recorrido cuatro veces al día de su casa a la faena y viceversa. Però era jove i tenia unes bones cames. No en vano no abandonó los estudios, por las noches acudía a Maestría Industrial donde impartían clases teóricas y prácticas para los futuros mahoneses, intentando que el oficio que eligieran tuviera una buena base. Tavio se decantó por la electricidad, fueron sus compañeros, Juan Carles y Mateo Salord y sus profesores los señores Florit y Manent.
A los 6 meses de aprendizaje en casa del señor Canelas, fue solicitado por Mario Gomila Sirerol a que trabajara con ellos en INBIME , deseoso de reclutar jóvenes promesas y hacerse con los mas veteranos en bien de la nueva industria. En aquellos momentos los maestros de taller iban ofreciendo trabajo a los más destacados. Tots feien lo mateix, se’ls prenien uns en es altres.
La primera vez que pisó INBIME, quedó sorprendido al encontrar tanta gente, unas 40 o 50 personas distribuidas en diferentes secciones. Entre ellos Francisco Seguí, Ramón María Caules, Berto Andreu, Jaime Anglada huoti, en es banys se encontraba Alfonso Samaniego, los hermanos Floreal y Tavio Pons Pons, Jaime Sales en vandris encargado del personal, a la vez estaba de portero en el Teatro Principal persona excelente y de toda confianza, también era el patrón de la embarcación del señor Gomila Borrás.
El joven aprendiz, se inició como el chico de los recados, iba de un sitio para otro, trajinar paquetes y correspondencia a Correos, al estanco para adquirir timbres para la facturación y sellos de cartas, tabaco para unos y otros, ir a las agencias portuarias. Asimismo iba en casa de don Guillermo Orfila de la plaza del Príncipe, allà se trobava de tot, mientras iba aprendiendo el oficio, pasando por todos los departamentos. El horario de 8 a 1 y de 2 y media a 6. Así trabajó durante 30 años, tal vez los mejores de su vida los dedico a INBIME, llegando a ser encargado del personal y buen amigo del fundador don Juan Gomila Borrás, persona muy apreciada y entrañable por cuantos trataron con él, su manera de ser, pausado, tranquilo, siempre dispuesto para cuanto pudiese hacer al serle solicitado algún favor, llegándoles a unir una afición que compartieron largo tiempo, la pesca y el mar. Por motivos de salud Jaime Salas tuvo que jubilarse y el ocupó su lugar intentando tener la barca a la que llamaban “El mar del Plata”, apunto y el coche, un Buic que servia para cuanto se precisaba en el taller.
Todas las semanas iban a pescar y en verano solían desplazarse hasta Cala Ratjada, sus hijos Nelson y Mario que habían heredado la afición del padre les acompañaban. Otra costumbre que jamás fallaba con la llegada del estio, la vuelta a la isla, açò era sagrat.
Volviendo a la fábrica de INBIME, añadir que allí se hacía desde la fornitura hasta los acabados, trabajaban para Nigeria, donde mandaban infinidad de anillos en forma de serpiente, monedas y medias lunas que fueron copiadas por un taller que llegaría a ser muy famoso. En Sudamérica, servían collares, pulseras, gargantillas, entre otras muchas cosas; en Estados Unidos los bambis esmaltados y otros muchos objetos de los llamados oxidados .
Los militares, policías, guardias civiles empleados de Gesa que disponían de muchas horas libres, se dedicaban a la bisutería, haciendo de esta manera un segundo jornal, aquells doblers queien del cel.
Octavio Riudavets Pons, en su puesto de trabajo conoció a Águeda Juanico Carre, ella tan sólo trabajó durante dos contractos en INBIME, trabajando en una punzonadora embotint i calant. Pasando a casa Astol, donde el jornal era superior. Recuerda que cobraba 200 pesetas semanales si iba a escarada. La semana que se casaron Octavio cobró 2.400 de las antiguas pesetas, una doblerada.
Precisamente muy pronto se cumplirán 33 años que cerraron la fabrica de INBIME, fue un mes de agosto el personal había dispuesto de las vacaciones y ya no se pudieron reincorporar el tema estaba estudiado, daba la sensación que se disponía de mucho trabajo pero aquellas puertas de lo que en tiempos fue un gran taller no se volvieron abrir. Tras pasar varios meses en el paro, Eduardo Pons Portella, que regentaba un taller llamado Pons Port lo fue a buscar. Permaneció con él hasta que Octavio cumplió los 60 años. Motivos de salud le hicieron desistir de lo que tanto había significado para él, la mecánica y cuanto envuelve a la bisutería. |
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