 |
El Real Madrid es el campeón
 Campeones. Imagen de los jugadores del Real Madrid celebrando el tercer gol que les aseguraba la lig |  Reyes. Sustituyó a Beckham y marcó el segundo gol |
| Publicidad |

|
|
Sufrió el madridismo para consolidar el título que se le negaba desde hace cuatro años porque el Mallorca aguantó con ventaja en el marcador hasta que Diarra hizo el 2-1 a 9 minutos del final
EFE.
Madrid
Mahamadou Diarra, un tipo fuerte y solidario, que representa el nuevo fútbol de élite que domina el mundo, ayudó a encarrilar el trigésimo título de Liga del Real Madrid tras un nuevo final de infarto, que celebró su afición como no se recuerda en la ciudad.
El técnico Fabio Capello es experto en dotar a sus equipos de un derroche físico incuestionable. Su decisivo partido ante el Mallorca fue una copia más de lo que se ha visto esta temporada. El guión fue siempre igual. Comenzar mal, encajar un gol y remontada épica.
El juego aéreo ha sido importante todo el año. Unos días Ramos, otros el holandés Van Nistelrooy. Hoy le tocó a Diarra rematar la faena. Llegó de Malí sin apenas dormir y sin jugar con su selección. Capello lo quería a toda costa. Y no se equivocó. Ha sido un fichaje rentable. Los números le avalan.
El panorama no podía ser más desolador para el Madrid al llegar el descanso. El venezolano Juan Arango había avisado ya en el primer minuto con un disparo al palo, al cuarto de hora Varela firmó un soberbio gol tras una buena acción colectiva de todo el Mallorca, y además Ruud van Nistelrooy se retiró lesionado a la media hora.
Todo era negro para el Madrid sabiendo que el Barcelona ganaba en Tarragona. La Liga, en ese momento, estaba perdida.
Y es que el técnico Goyo Manzano, una vez más, planteó un partido modélico. Varela y Jonás dieron mucha guerra en las bandas a un Real Madrid que nunca tuvo fútbol en la zona de elaboración. Jugó al pase largo, con poca imaginación. Diarra, tras el palizón de viaje que le trajo desde Malí, parecía dormido. Erró en demasía en la entrega. Pero Capello lo mantuvo. Y acertó. Diarra resultó decisivo. Lo que sí estaba claro y urgente era la entrada de Guti.
El balón volaba sobre el portal de Moyá, con Raúl, sólo, rodeado por gigantes como Ballesteros, Nunes y luego Ramis. El Mallorca mandaba a la contra y el Madrid, con la ayuda de Salgado y Roberto Carlos, no logró nunca dar sensanción de agobio a Moyá.
En la reanudación, Fabio Capello cambió de discurso. El normal cuando la historia no funciona. Se quedó Emerson en la caseta y buscó fútbol de verdad con Guti.
El Mallorca siguió dando la cara. Fernando Varela se empeñó en amargar la fiesta. A los 53 minutos pisó de nuevo el área y su disparo se le fue rozando el poste. Y le contestó de inmediato Beckham con un toque sutil de falta al larguero.
El Madrid apeló a la heroica, con permiso de Miguel Angel Moyá, enorme toda la noche. Capello exprimió su última alternativa. Beckham, lesionado, se fue al banquillo. Reyes entró en su lugar. Y su concurso fue importante. Fue entrar y marcar. Reyes y el argentino Gonzalo Higuaín le dieron aire al equipo.
Con más pasión que fútbol, el Real Madrid puso al Mallorca contra las cuerdas. Con fe, con ilusión, peleó el equipo de Fabio Capello hasta la extenuación.
Moyá sacó un balón con veneno a Robinho, luchó por sacar el balón de cabeza de Diarra, pero la pelota entró con suspense. Era el 2-1 y el Bernabéu explotó de alegría. Luego Reyes firmó el definitivo 3-1 que dio al Real Madrid un título de Liga solidario y perseguido.
 K>Universidad. Representantes de medios de comunicación locales en el Comité de las Regiones |
|
 |