 |
Gran éxito de auténtica profesionalidad
 Representación. El público premió con aplausos vibrantes la puesta en escena de “Le nozze di Figaro” |  Carolis y Sassu. Poseen unas voces atractivas y extensas en su registro |
| Publicidad |

|
|
Cantantes de fama internacional, cantantes locales, coro, orquesta y direcciones lograron en el Principal una representación de elevado nivel, alcanzándose así el objetivo de Amics de s’Òpera
V. MACIÁN
Mahón
Estreno riguroso en Menorca, a pesar de la secular tradición operística, la representación de “Le nozze di Figaro”, la singular producción de W.A. Mozart, fue acogida el sábado por la noche en el Teatre Principal con gran satisfacción y aplausos vibrantes.
Prescindiendo de su argumento, enrevesado, y a veces confuso, y de su connotación crítica de una aristocracia decadente, licenciosa, y vacía de valores morales, la ópera mozartiana ha ofrecido desde su estreno el aliciente de su partitura musical. Esta calidad y este atractivo se evidenció en esta primera representación de la ópera mozartiana -primera en Menorca-, que alcanzó un gran nivel, similar al de prestigiosos escenarios, y aproximó algo más la impronta del compositor al público menorquín.
Dos excelentes bajos -barítonos, Natale de Carolis e Ildebrando d’Arcangelo, personificaron a los dos principales protagonistas masculinos, “Conde Almaviva”, y “Figaro” respectivamente. De Carolis confirmó la calidad de una voz atractiva en su timbre, potente y extensa, muy dominada, con énfasis especial en el aria del tercer acto “Vedro, mentr’io sospiro,”, y brillante en los duettos-con “Susanna”, con la “Condesa-, y en los demás momentos de conjunción con las otras voces. Su actuación escénica estuvo acorde con el papel representado, conservando el empaque de su personaje. D’Arcangelo fue un “Figaro” de gran nivel, cuya voz redondeada y recia, más poseída en el registro medio y agudo, aunque con algunos graves notables, expresó adecuadamente los diversos sentimientos del personaje, como en “Si vuol ballare...”, “Non piu andrai, farfallone amoroso”, y “Aprite un po quelli occhi”, e igualmente en sus variadas conjunciones con las otras voces. Representó a su personaje con mucha soltura.
Soprano de voz atractiva, extensa en su registro, bastante potente, Francesca Sassu personificó muy apropiadamente a la “Condesa”, expresando sus diferentes actitudes con gran dominio vocal y escénico. Cantó con gran expresividad el aria: “Porgi, amor, qualche ristoro”, y “Dove sono”, y sus varios duettos con “Susanna”.
Ésta estuvo notablemente personificada en el conjunto de sus variantes escénicas por la soprano, Eleonora Buratto, de voz agradable y poseída, no muy potente, emitida con ductilidad, y dominio, en su aria “Deh vieni, non tardar”, y en su numerosos duettos.
Una gentil mezzosoprano, Martina Comparato, encarnó graciosamente al pintoresco personaje masculino-femenino, el paje “Cherubino”, partícipe en todos las peripecias de la obra. Las características de su voz se ajustaron muy adecuadamente a las exigencias de la obra. Cantó admirablemente su aria: “Voi che sapete che cosa e amor”, dirigida a la “Condesa”, y anteriormente había remarcado con convencimiento: “No so piu, cossa facio”.
Al quinteto de mayor protagonismo se sumaron en conjunción muy lograda y elogiable, proporcionalmente activa, la soprano, Jeannette Fischer “Marcellina” , el bajo, Carlo Lepore “Bartolo” , el tenor, Incola Pamio, “Basilio-Don Curcio”, el bajo, Miguel López Galindo, “Antonio”, y la soprano, María Camps, “Barbarina”, actuando como “Contadine” M. Àngels Bagur, y Lola Navarro.
El encanto de las conjunciones de voces, tan frecuentes en las óperas mozartianas, que le imprimen un dinamismo especial, y las liberan de toda monotonía, se hallan también presentes en “Le nozze di Figaro”, con duettos, tercetos, y cuartetos, que culminan en el sexteto de reconciliación, del tercer acto, y en el final concertado.
El cor dels Amics de s´Òpera, preparado eficientemente por Mertxe Orfila, en sus breves intervenciones, demostró dominio, expresividad y adecuación escénica.
La Orquestra Simfònica de les Illes Balears, incluido el clave para los recitativos, respondió con vivacidad y matización a las orientaciones del director, cuidó los detalles de cuerda y viento, sonando conjuntada y muy brillante en la obertura.
Un director joven, Rani Calderón, imprimió al desarrollo de la obra vivacidad en la exposición, precisión y exigencia en los tempi. Logró una gran conjunción instrumental y con los cantantes, estimulando continuamente la persistencia en las matizaciones.
La escenografía, nueva realización de Stefano Poda, mantenida en un mismo marco, no restó brillantez a la acción, por la elegancia del mismo marco elegido, la combinación luminotécnica muy variante, la presencia de figurantes, jóvenes, muchachas, niños, como en penumbra, y el ballet de Ute Dahl. Tal vez el vestuario, modernizado, pueda ser ocasión de diferentes opiniones, atendiendo a las diversas generaciones de espectadores.
 K>Universidad. Representantes de medios de comunicación locales en el Comité de las Regiones |
|
 |