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“Cuando salgo al escenario ya no soy Ildebrando, soy Figaro”
 D’Arcangelo. Es un especialista en el papel de Figaro |
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El bajo-barítono Ildebrando D’Arcangelo actúa hoy por primera vez en el Principal
CONCHA ALCÁNTARA
Maó
Su fama le precede. Dicen que Ildebrando D’Arcangelo (Pescara, 1969) es uno de los mejores Figaro del mundo (si no el mejor). Experiencia no le falta. Es uno de los personajes que más ha realizado a lo largo de su toda carrera. Sólo en la temporada 2006/2007 se ha metido en la piel del popular criado del Conde de Almaviva en seis producciones distintas de “Le nozze di Figaro”; en el Covent Garden de Londres, en Viena, en la Scala de Milán, en la Monnaie de Bruselas y, ahora, en Menorca. Tiene una voz rica y potente, una gran musicalidad, las dotes dramáticas de un actor y el porte de un modelo. Sin duda, se trata de un gran Figaro.
- Dicen que es usted el mejor Figaro del mundo. ¿Está de acuerdo?
- Yo no sé si soy uno de los mejores. Lo que me interesa es buscar una forma diferente de interpretar a Figaro cada vez, no acostumbrarme a hacer siempre lo mismo. Mozart es un compositor difícil de interpretar. Especialmente en un teatro pequeño como éste es muy difícil porque la gente te ve y te oye muy de cerca.
- ¿Cómo comenzó su carrera en la ópera?
- Bueno, yo era pianista y no me gustaba la ópera. Mi padre era músico y con 16 años me obligó a ir a un coro. Allí una chica que daba clases nos hizo escuchar el final de “Don Giovanni” mientras nos iba contando la historia y me enamoré. Mi padre me llevaba a ver ópera pero no entendía nada. Es difícil entender las palabras de un cantante de ópera, y eso me dormía.
- Y después fue el ganador del Concurso Internacional Toti dal Monte de Treviso en los años 1989 y 1991.
- Sí, la comisión del examen estaba formada por cantantes de ópera importantes, como Bruscantini. Fue algo importante.
- Y allí debutó en “Don Giovanni”. O sea, que comenzó con la obra que le había hecho enamorarse de la ópera. ¿Cómo lo recuerda?
- Era fantástico. Menorca me recuerda mucho al comienzo de mi carrera por el ambiente tan familiar. Mozart es muy importante en esto, porque para que salga bien hay que estar unidos. Si un cantante hace el divo, no funciona. Eso ya me ha pasado. Hay que hacer una familia.
- Ha interpretado mucho a Leporello y Don Giovanni (en Don Giovanni); Fígaro y El Conde (en Las Bodas de Fígaro). ¿Predilección por Mozart?
- Sí. Mozart es mi compositor favorito. He hecho sobre todo papeles de él pero también de Bach, Donizzetti o Verdi. He cantado de todo.
- Usted interpreta al protagonista, que intenta casarse con su amada con no pocos problemas de por medio. ¿Cómo se siente en el papel?
- Es un personaje que se basa mucho en la palabra, no en el gesto o en la expresividad. Esta producción es muy fuerte, es difícil no usar las manos porque eso te lleva a moverte mucho. Sin embargo, creo que Stefano (el director de escena) lo quiere más estático. Es difícil.
- Usted ha hecho mucho de Figaro, ¿esta ocasión es diferente?
- Sí, porque es una concepción moderna. Ya había hecho una en Salzburgo el año pasado. Y pienso que puede ser igual de buena. Lo importante es no cambiar la música de Mozart.
- Usted viaja por todo el mundo. ¿Le gusta la vida de cantante de ópera?
- Es una vida muy solitaria, un poco sacrificada. Mucha soledad, la familia está lejos… No es fácil. Es como ser un fraile.
- ¿Merece la pena?
- Sí, porque es mi pasión.
- Además tiene la oportunidad de conocer a mucha gente, ciudades y los mejores teatros del mundo.
- Sí, pero en este trabajo lo más importante es conocerte a ti mismo, tus límites y miedos. Debes mantenerlos bajo control.
- ¿Ha tenido alguna vez pánico escénico o está siempre tranquilo?
- Nunca he tenido pánico. Claro, cinco minutos antes de salir, estás algo nervioso. Pero cuando sales al escenario tienes que pensar “Soy Figaro. Ya no soy Ildebrando”. En el escenario debes de tener la mentalidad del personaje.
- ¿Cuál ha sido el mejor momento de su carrera?
- Ha habido muchos. En esta vida es muy importante tener buenos momentos porque es un trabajo duro.
- ¿Sueños?
- Hacer “Mefistófeles y Fausto” y seguir estudiando para cantar bien.
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