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Un combate por tierra, aire y trampas
 Alta tecnología. El helicóptero pertenece a una empresa especializada que utiliza los sistemas más a |  Tierra. Cuatro vehículos participan en la aplicación del insecticida desde el suelo |
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Un helicóptero fumiga 600 de las 2.500 hectáreas de encinares afectadas por la plaga de la oruga Lymantria Dispar, menos de las acordadas inicialmente, y se actúa desde el suelo en 71 fincas
PEP MIR
Es Mercadal
Un equipo de unas veinte personas está procediendo estos días al desarrollo del dispositivo de combate contra la plaga de la oruga Lymantria Dispar, también conocida como “lagarta peluda”, que afecta desde hace unas semanas a una parte muy importante de los encinares de la Isla. La acción se desarrolla por tres frentes: tierra, aire y trampas.
La parte más espectacular del dispositivo es sin duda el helicóptero que desde el miércoles lleva a cabo la misión de aplicar insecticida a unas 600 de las 2.500 hectáreas de encinar afectadas, menos de las algo más de mil acordadas inicialmente por los responsables de Medio Ambiente del Consell y del Govern, según explicó ayer el técnico encargado de la operación, Luis Núñez. Durante la primera jornada se acometió la zona de Es Migjorn Gran, y ayer se actuó, mientras lo permitió el viento, en Alaior y Es Mercadal. El plazo de ejecución de la tarea depende de la meteorología, aunque se espera que la operación se dé por cerrada en breve.
Además se actúa desde el suelo, con un equipo de cuatro vehículos que aplica el insecticida en las 71 propiedades que han dado su autorización para ello, según informó Luis Núñez. También se aplicarán más trampas de feromonas, que limitan la reproducción del animal. La aplicación del producto en sólo una parte de la zona afectada permitirá, indicó Núñez, llevar a cabo un estudio multidisciplinar sobre los efectos que tiene el tratamiento en el comportamiento de la Lymantria Dispar.
Sobre las críticas a la aplicación de insecticida que han surgido de colectivos como el GOB, Luis Núñez responde que la toxicidad del producto tiene un nivel muy bajo. Además informa que se pulveriza disuelta (300 gramos de insecticida y veinte litros de agua por hectárea en el caso de las operaciones por aire), lo que reduce la permanencia del producto en las hojas de los árboles.
El tratamiento aéreo es realizado por un helicóptero de una empresa especializada de Murcia con una gran experiencia. Aporta dos profesionales a los quince, más o menos, que participan de la mano de las administraciones públicas (cuatro se han desplazado desde Mallorca). Un sistema de DGPS permite aplicar el insecticida con una altísima precisión sobre la zona predeterminada. Los datos del dispositivo informático son recogidos en cada repostación por un ordenador, que este modo controla casi metro a metro lo que está hecho y lo que queda pendiente.
El helicóptero tiene un depósito para unos 450 litros de líquido, por lo que actúa sobre unas 22,5 hectáreas en cada vuelo. En cada una de sus pasadas cubre un ancho de unos veinte metros.
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