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Nadal, siempre Nadal
 es suya. El campeón mallorquí muerde la copa que es de su propiedad; con 21 años ya la ha |
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El tenista de Manacor muerde por tercera vez la Copa de los mosqueteros ante el número uno, Federer, en sólo cuatro sets, y ya persigue a Bjorn Borg
EFE
París
París se rindió una vez más, aunque le costó, al tenis de Rafael Nadal, que conquistó Roland Garros por tercera vez al vencer de nuevo en la final al suizo Roger Federer, una victoria que consagra al jugador español, el primero en lograr el triplete seguido después del sueco Bjorn Borg.
Nadal mordió por tercera vez una de las asas de la Copa de los Mosqueteros, señal inequívoca de triunfo, al derrotar en tres horas y diez minutos a Federer por 6-3, 4-6, 6-3 y 6-4.
El cheque por un millón de euros no es el principal premio de Nadal, el más joven tricampeón de los siete que hay en la historia de Roland Garros. Vencer a Federer, cuyo objetivo declarado era ganar este año en el Abierto Francés fue la constatación de que, ante el que para muchos es el mejor jugador de la historia, el de Manacor se crece y le tiene tomada la medida y arrancada la moral.
A pesar de haberle ganado en el último partido, en la final del Masters Series de Hamburgo, cortando su racha de 81 victorias consecutivas en tierra, Federer no quería a Nadal en la final. Lo dijo al llegar a semifinales. No quería sufrir. No quería desquiciarse, ni amargarse. No quería sentir de nuevo la sensación de decepción que sufre en París cada vez que intenta una corona que le es esquiva y se le pone cada vez más lejos de su alcance por culpa del de Manacor.
El partido murió en las bolas de rotura que dispuso el suizo en el primer set. Diez en total. Federer y Nadal saben que a más de tres sets, la ventaja es del español que termina agotando la sutileza del suizo y su genial repertorio. Y en esas oportunidades se ahogó el suizo.
Nadal cansa, agota, desquicia y luego vence. Su golpe de derecha, botando a casi dos metros de altura, anuló los destellos de magia de Federer, sumido hoy en el “síndrome de Davydenko”, el jugador ruso que dispuso de 17 ocasiones para romperle en semifinales y sólo consiguió tres.
El español se dejó escapar el segundo set cuando a los 80 minutos de partido, Roger encontró por fin el oasis de la rotura en el séptimo juego. Entonces el público bramó aún más y la pista Philippe Chatrier se convirtió en un solo grito “¡Roger!”.
Pero después Federer se tuvo que rendir a la evidencia. Sus fuerzas fueron descendiendo y la solidez de Nadal no bajaba. Le llamaron “Toro”, “torero, torero”.
Nadal apuntilló a Federer a la primera oportunidad e ingresó en un grupo ahora ya de siete jugadores que han ganado en París tres veces: Bjorn Borg (SUE), seis veces; Henri Cochet (FRA), cuatro; René Lacoste (FRA), tres); Mats Wilander (SUE), tres); Ivan Lendl (CZH), tres; y Gustavo Kuerten (BRA), tres.
Luego, escaló las gradas para felicitar a su tío y entrenador, Toni Nadal, a todos sus familiares y al presidente del Real Madrid Ramón Calderón, a los que tiznó con la tierra de la central. Después bajó a saludar al príncipe Felipe, quien tras la ceremonia acudió a los vestuarios a charlar con el campeón.
La decepción de Federer, que ha perdido tres veces seguidas con Nadal, las dos últimas en la final, continúa. La culpa es de un genial jugador que acaba de cumplir 21 años y que, a diferencia de Borg, sí ha ganado los tres Roland Garros en los que ha competido, desde el primero hasta el último.
“Lo siento mucho por Roger”
“Es un sueño ganar en esta atmósfera tan increíble” e indicó que sólo puede decir “cosas positivas de esta pista”. Nadal confesó que su rival comenzó dominando, que ganaba sus servicios con más facilidad que él, pero que aguantó bien en los momentos difíciles, en los que el helvético cometió errores.
Nadal tuvo palabras de alabanza para Federer, “un gran campeón que seguro que algún día tendrá opciones de ganar aquí”.
“Estoy muy feliz, lo siento mucho por Roger, es un buen compañero y ha demostrado que está en su sitio pierda o gane, es una buena persona”, dijo.
Federer, por su parte, felicitó al vencedor, resignado, “estoy decepcionado, pero he perdido contra un gran jugador, he fallado demasiado pero ha sido por culpa del adversario”. Federer comentó que se sintió más satisfecho del partido del año pasado en el que empezó ganando.
“Entonces tuve más ocasiones de dominar. Este año he estado siempre por detrás en el marcador, no he podido hacer mi juego. Estoy triste por el juego que he hecho”. |
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