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Orugas hasta en la cocina
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La “lagarta peluda” regresa con fuerza y afecta a las viviendas de Sa Roca
F. Saboritlos peores temores sobre la reproducción de la oruga Lymantria dispar, también conocida popularmente como “lagarta peluda”, se han cumplido. La eclosión de los huevos fruto de la plaga del año pasado ha provocado una auténtica invasión de este insecto en zonas forestales de Es Mercadal y las orugas han llegado a las casas de la urbanización de Sa Roca.Las larvas no sólo se aprecian en los árboles, cuya defoliación es casi total en algunos de los encinares de dicho municipio, sino también en la carretera, sobre los coches aparcados, en las fachadas, ventanas y terrazas de las viviendas, en el mobiliario de los jardines y en el suelo, desde donde trepan rápidamente por las piernas de los visitantes en un intento de colonizar a todo aquel que osa entrar en su territorio. Un claro ejemplo de esta situación es el Club de Campo de Sa Roca, cuyo edificio y jardines, rodeados de árboles, se encuentran en el centro de una zona devastada por la presencia de la Lymantria dispar. La opinión de Llorenç Olives, que ayer tarde intentaba limpiar las paredes de la finca cubiertas de orugas, es que las trampas que cada primavera coloca el departamento de Gestión Forestal del Govern son insuficientes. El presidente del club, Gabriel Gelabert, y otro de sus miembros, el empresario Santiago Pons Quintana, se acercaron a comprobar en persona el alcance del problema y se mostraron sorprendidos por el avance de la oruga en la finca. Las llamadas al Ayuntamiento de Es Mercadal, al Consell y a la Conselleria de Medio Ambiente se han sucedido estos días pero, por ahora, la “lagarta peluda” ha vuelto a contar con el factor sorpresa y se extiende, al parecer sin control, por los bosques de la Isla, un problema que se repite año tras año.Mientras tanto los residentes en la zona adoptan las medidas que pueden para evitar que las orugas entren en sus casas, si bien es cierto que el insecto no afecta por igual a todas las viviendas, ya que depende de la proximidad de éstas a las zonas más boscosas. Las larvas, que empiezan a alimentarse en las copas de los árboles, se descuelgan mediante hilos de seda y son transportadas por el viento. Soula, una de las vecinas de Sa Roca consultada ayer sobre el problema, explicó que es el primer año que ve tantas orugas en su vivienda, mientras mostraba los recipientes de plástico en los que deposita los insectos que retira de las paredes de la finca. La presencia de la Lymantria dispar en las viviendas de la urbanización significa que antes ha colonizado buena parte del arbolado, que devora a partir de los brotes para pasar, cuando éstos se agotan, a las hojas más viejas. n Un problema cíclico y difícil n Los encinares de Menorca están inmersos en un ciclo complicado, con sucesivas plagas de “lagarta peluda” que cada año los debilita y los hace más sensibles a futuros ataques del insecto. El debate sobre la necesidad de fumigar las masas forestales o de continuar con medidas sostenibles para frenar el avance de la Lymantria dispar sigue abierto. Hasta ahora la Conselleria de Medio Ambiente del Govern ha optado por los medios biológicos para intentar controlar el fenómeno, con la instalación de trampas de feromonas en los árboles. A juzgar por la presencia masiva de orugas en la zona de Sa Roca el sistema, bien por el insuficiente número de trampas o por las condiciones meteorológicas adversas, ha sido insuficiente. |
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